En general, la calidad de vida de una persona o comunidad se entiende como el disfrute pleno de la vida, mediante la satisfacción de sus necesidades básicas y el aprovechamiento de las oportunidades deseadas para su desarrollo personal, social y económico. Esta concepción va más allá de la mera ausencia de pobreza e incluye aspectos como la salud física y mental, el acceso a la educación y a la atención médica, el empleo digno y estable, el entorno físico y social, las relaciones interpersonales, la estabilidad financiera, el ocio y el tiempo libre, entre otros. Todos estos factores inciden en el bienestar psicológico.
La calidad de vida al ser una percepción subjetiva, puede variar significativamente entre individuos, grupos sociales y regiones geográficas. Así, por ejemplo, un estilo de vida plenamente valorado en un determinado entorno socioeconómico, puede resultar degradante e insultante en circulo social